¡Qué maravilloso manjar! quién te tuviera a mano, pero ya que eso está un poco difícil, por cuestiones económicas evidentes, humildemente te dibujo y, de esta manera, ya convertido en archivo digital, podré (re)tenerte al menos en mi retina, hasta que volvamos a encontrarnos en persona oh, querido bogavante.

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